Amor y matrimonio en la novela Orgullo y prejuicio

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“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”. La frase es probablemente una de las más famosas de las novelas de Jane Austen y da inicio a la novela Orgullo y prejuicio (1813). Dicen que es difícil encontrar a un británico que no reconozca el comienzo de la novela más popular de la autora, llevada a la pantalla en numerosas ocasiones. 

Jane Austen pintó con humor y exquisito gusto por el detalle la necesidad de las mujeres de su época de conseguir “un buen partido”, aunque ella nunca se casó y tampoco lo hizo su hermana. En consecuencia, experimentó en carne propia lo que significaba depender de la voluntad de sus hermanos para conseguir dinero, como mujer no tenía derecho a heredar los bienes familiares.

Tal como lo describe en Orgullo y prejuicio, las mujeres de entonces estaban “obligadas” a casarse para asegurar –paradójicamente– una cierta independencia económica y no quedar sujetas a la voluntad parientes varones (a vece lejanos), no siempre dispuestos a favorecer a las llamadas solteronas, consideradas una carga. Por eso, infinidad de matrimonios en 1800 ocurrían a la sombra de la conveniencia, o más bien de la necesidad, y solo unas pocas mujeres lograban atar la pasión con el matrimonio.

En Orgullo y prejuicio, entre cálculos de rentas y herencias perdidas, aparece la pasión. Elizabeth Bennet encarna precisamente a la mujer rebelde, capaz de rechazar lo conveniente y estipulado por su madre, pese a las advertencias de un triste futuro. Y, si bien al final, todo terminará con bodas y amor, se podría ver en este personaje a una de las iniciadoras de las reivindicaciones femeninas. 

Silvana Tanzi estudió profesorado de Literatura en el IPA y después una maestría en letras en la Universidad de Cornell (Ithaca, N.Y). Desde el 2000 es periodista cultural en el semanario Búsqueda y docente de la Universidad Católica (UCU), donde está a cargo de talleres de escritura en la carrera de Comunicación. En este momento, coordina un Centro de Escritura de toda la UCU. Con Silvia Soler y Maqui Dutto publicó Palabras más, palabras menos. Herramientas para una escritura eficaz. También con Soler, publicó el libro para niños ¡No hablemos de piratas!

Silvia Soler es profesora de Literatura. Trabajó en diferentes medios de prensa escrita, entre ellos El Observador y semanario Búsqueda. Fue docente del Taller de Escritura de la Universidad Católica (UCU). Publicó en 2000 La leyenda de Yessie Macchi; en 2004 La carpera. Memorias de una prostituta rural; en 2008 Palabras más, palabras menos. Herramientas para una escritura eficaz con María Cristina Dutto y Silvana Tanzi; en 2010 Crónicas de la nada; en 2012 Mientras tanto te escribo. Cartas de amor de cinco presos políticos uruguayos y en 2019 Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay junto con el fotógrafo Pablo La Rosa. 

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